lunes, 11 de abril de 2016

El amor es mi intención


Hace unas semanas atrás decidí empezar a hacer lo que bauticé "fotos con intención". Y te estarás preguntando: ¿Y eso qué es?: No es más que hacerle fotos a mujeres que estén pasando por alguna circunstancia de la que todos podamos aprender algo.

Si bien mi próposito como fotógrafa de mujeres es mostrarle a cada una de ellas lo hermosas que son, consentirlas, maquillarlas, peinarlas y hacerles tener un día realmente espcial, siempre he tenido la inquietud de que mi trabajo no acabe ahí. Quería que esa experiencia personal se convirtiera en una escuela para otros. Por eso me puse en contacto con Virginia Castelló que lleva a cabo la hermosa misión de llevarles tratamientos armoniosos a los pacientes. Sí, como lo oyes, Virginia junto con sus colaboradores y bajo el amparo de Música en Vena, llevan la música a los hospitales donde los pacientes con "patologías especiales" son atendidos, dándoles a éstos una mejor calidad de vida consiguiendo mejor receptividad del tratamiento y humanizando la experiencia.

Cuando supe que podía materializar mi proyecto, me puse en contacto con Inma quien amablemente accedió a ser fotografiada por mi, lo primero que me cautivó de ella fue su voz tan suave, pausada y precisa. Cada palabra viene concatenada de la siguiente con una amalgama que parece de miel. Inma es una granadina con acento madrileño, desde sus 8 años se vino a vivir a Madrid y parece no tener planes de marcharse. A los 14 años se enamoró del hombre que aún la ve levantarse cada mañana a su lado, es madre de dos hijos que son su total orgullo. Es una trabajadora insaciable y un torbellino de mujer. Es una mujer optimista y con los pies sobre la tierra.  En el año 2012 le diagnósticaron un cáncer de pácreas y desde entonces vive el día a día, pero lo vive con inmensa alegría y con la certeza de que siempre hay algo y alguien por quién luchar. Es un ejemplo de fuerza y constancia. Ella quiere que sus fotos sean un aporte para el resto de pacientes de cáncer porque sabe la importancia de sentirse bella y femenina más allá de las adversidades. 

Me honra profundamente haber sido su fotógrafa y saber que mi lente ha captado la hermosa mujer que hay dentro de ella. Mi intención era darle muchos mimos a quién todo lo da, hacerla sentir especial, despejar su mente de tantas ocupaciones y finalmente darle las fotos que sé reposarán en alguna mesa de su casa, de sus amigos y familiares.

Gracias Inma, gracias por todo, por dejarte guiar, por decir que sí a todo, gracias por enseñarme que en la vida no se pueden dejar las cosas a medio hacer y que siempre hay que hacer todo lo posible por viver intensamente el día a día, sin expectativas y con mucho amor. Gracias por dejar huella en mi, querida Inma. Y gracias por tu sonrisa, por tu belleza, por tu delicadeza y por tu desbordante bondad.

Si pudieras aportar algo al mundo para hacerlo más humano, ¿qué harías?


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